Probablemente haya días en la vida de cualquier persona que no sean agradables, y también los hay de esos que te tienen sonriendo todo el día sin permitirte pegar los labios ni un solo segundo. Hoy quizás no fue un buen día para ella. Quizás nunca había sentido tantas cosas a la vez, tantos sentimientos que podían cambiar con un solo movimiento del otro, el que estaba a su lado, el que la cogía de la mano sin saber qué era exactamente lo que pasaba por su cabeza. Hay lágrimas que caen al suelo y otras que desembocan en los labios. Nadie, ni él mismo, se daba cuenta de que unas querían suicidarse, y las otras solo necesitaban un poco de cariño.
Daba igual el tiempo que pasara, los segundos se hacían horas, los minutos, días. Era un silencio inquietante que nunca se rompía, y solo sus impulsos de querer echarlo todo, de querer sacar la rabia que sentía por la impotencia, por no saber qué hacer, qué decir, ni qué pensar, solo aquello osaba querer acabar con un silencio que no llegaba a ninguna parte y que moría entre un espacio ocupado por los mismos que un día se dijeron que se amaban.
Nunca se valora un beso hasta que de verdad se necesita. Y ella lo necesitaba, por encima de todas las cosas. Si le hubieran dado a elegir en ese momento entre vivir y recibir un beso suyo, no lo dudaría ni un instante. En momentos como ese ella se da cuenta de lo que es querer sin necesitar nada a cambio, de lo que es sentir de un modo infinito, de que la idea de perderlo le aterraba desde las pestañas hasta los tobillos.
Probablemente se hubieran dicho muchas cosas que rompían la rutina, que rompían las sonrisas y los buenos momentos. Recapacitar no era lo que ella deseaba. Solo necesitaba escuchar esas palabras, esos labios que se aproximaban, que se deslizaban lentamente. Nada es mejor que un beso cuando el único deseo es probarlo. Sentir como su respiración recorre todo tu cuerpo con la sensación de nunca querer parar ese momento, de morir con los labios pegados y los ojos cerrados.
Nunca había sentido que la vida pudiera ser tan difícil a veces, pero quizás lo único que pudo parar el suicidio de aquellas pequeñas lágrimas, fue el beso más profundo de toda su vida.
jueves, 14 de octubre de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
La lengua de las mariposas.
Los libros son como un hogar. En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío.
jueves, 5 de agosto de 2010
2:22 a.m.
Casi me muerdes el pedazo de cielo que necesito para vivir. A veces pienso que era para que el cielo se ponga de mi parte y tú pases a compartir conmigo ese pequeño espacio del universo. Puede que yo me quiera comer sola ese trocito, o tal vez no. Toma nota porque no lo voy a repetir dos veces. Cuenta hasta tres y esos serán los segundos que debes utilizar para darte cuenta de que mi vida eres tú. Tal vez es mi impresión y noto frías tus palabras, quizás existan los momentos en que quiero que me aprietes fuerte, contra ti, sin soltarme en años, pero no siempre los sientes, así, muy cerquita de ti. Eres capaz de sacarme una sonrisa y, en el fondo, no es que te esfuerces en conseguirlo. Yo creo que lo haces porque sabes que me tienes ahí. Bueno, esto parece algo egoísta, si no te paras a analizar las palabras, pero lo siento así y de ninguna otra manera. Es verdad que un "solo para ti" me contenta, pero, ¿sabes?, o soy complicada o te necesito en cada instante, porque cada minuto que no estás a mi lado semeja cien años menos de vida. Eres como el vicio en el que nunca quise caer. Algún día dije "yo no soy de vicios". Ah! Pero llegaste. Llegaste y no quiero que te vayas. Porque quiero tener la certeza de que algún día ese vicio siga ahí, conmigo, como una adicción, como algo de mí, que no me puede abandonar, jamás. A lo lejos alguien canta. Mientras, yo me creo contigo. Parece que te oigo, parece que te siento, respirándome aquí, frente a los labios, como tanto adoro que hagas. Lo más duro es que no puedo detener este pensamiento, que me envuelve hasta evadirme por completo de la realidad, una realidad que temo contemplar porque tú te encuentras lejano a mí, lejano como lo están el cielo y el suelo, como lo están en este instante tus ojos, probablemente observando un sueño del que pronto despertarás.
Cuando compruebe que todo lo que me sale del alma es para ti no querré dejar de mirar al frente, con la mirada fija en ninguna parte, como lo hago cuando quiero imaginarme mil amaneceres contigo.
Cuando compruebe que todo lo que me sale del alma es para ti no querré dejar de mirar al frente, con la mirada fija en ninguna parte, como lo hago cuando quiero imaginarme mil amaneceres contigo.
sábado, 31 de julio de 2010
Doble V.
Después de todo sé que nada es permanente, y que al impaciente se le olvida la miel del presente, nada es tan urgente, nada merece más la pena, que el instante que tenemos delante, y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente.
miércoles, 14 de julio de 2010
VPA círculo zaca zaca garabato.
Ella es la dueña de mis anhelos. Parece que la oigo, así, susurrándome al oído como cuando cuchicheamos. Debe de ser que me enamora su sonrisa. Quizá me calle de vez en cuando solo para escuchar su cálida voz, suave como el murmullo de las olas. Quizá no deba hablar así de ella por osadía. Amistad no sería la palabra que nos define porque ya se queda atrás. Hemos superado el juego volviendo a comenzar quinientas veces. ¿Sabéis? Nunca perdemos.
Que tal si me canso y te dejo a tu aire, demasiado fácil decirlo y nunca decidiríamos dar tal paso. Vale, que me cae bien. Vale, estoy mintiendo. Nunca digas que te cae bien una persona a la que quieres como a tu vida. Que me estoy pasando, no lo creo. Y seguiría.
Demasiado tarde para volver atrás si algún día se me da por no haberla conocido. Es que no me deja que le chille. En el fondo sé que es una tontería. Dame una vida y te diré lo que se necesita para conservarla. Consígueme un billete y la llevaría a las estrellas para que no se olviden de que existe tal invención de la humanidad.
Es todo lo que quiero en esta vida.
Un poco de sal, un poco de azúcar, dos gotas de corazones y una gran mejor amiga.
Más te vale no olvidarte de todos aquellos veranos.
- Cárgame la cuenta, o me voy sin pagar lo que viviré con ella el próximo atardecer.
- No, perdona, es que no tiene precio.
Que tal si me canso y te dejo a tu aire, demasiado fácil decirlo y nunca decidiríamos dar tal paso. Vale, que me cae bien. Vale, estoy mintiendo. Nunca digas que te cae bien una persona a la que quieres como a tu vida. Que me estoy pasando, no lo creo. Y seguiría.
Demasiado tarde para volver atrás si algún día se me da por no haberla conocido. Es que no me deja que le chille. En el fondo sé que es una tontería. Dame una vida y te diré lo que se necesita para conservarla. Consígueme un billete y la llevaría a las estrellas para que no se olviden de que existe tal invención de la humanidad.
Es todo lo que quiero en esta vida.
Un poco de sal, un poco de azúcar, dos gotas de corazones y una gran mejor amiga.
Más te vale no olvidarte de todos aquellos veranos.
- Cárgame la cuenta, o me voy sin pagar lo que viviré con ella el próximo atardecer.
- No, perdona, es que no tiene precio.
domingo, 11 de julio de 2010
Silencio.
En tardes como esta en la que no te tengo entre mis brazos, suspiro. Quiero creer que la ventana está abierta por algún motivo. Las nubes componen el manto que cubre el sol, receloso de salir. La ciudad está tranquila y yo, en silencio. Puedo pensar en mil cosas a la vez, sin conseguir centrarme en alguna. Es posible que acabe por volverme loca. Hablaré sola para que tú me escuches en la distancia. Todo lo que digo tiene doble significado. A veces me gusta estar así, hasta que llegas con tu sonrisa que lo ilumina todo. Verás, me embriaga tu forma de pestañear hacia el horizonte. Pero no te veo, y pienso. Pienso que todo lo que digo jamás lo escucharás y que no vale de nada ocupar mi tiempo en esto. En tardes como esta te siento distante, y a la vez tan cerca como si me estuvieras tocando. Miro a mi alrededor y no te veo, pero sé que estás ahí. Posiblemente tú no estés haciendo lo mismo, o sí. Algún día moriré por tus besos, lejanos como lo están ahora, como lo está tu boca de mí. Y callaré mis sentimientos para que los descubras, para que sepas en realidad que todo lo que hago lo hago por ti.
Mientras, esperaré escondida en el rincón más remoto de tu alma, con el fin de que eternamente me conserves contigo.
Mientras, esperaré escondida en el rincón más remoto de tu alma, con el fin de que eternamente me conserves contigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)