De vez en cuando te busco, entre las estrellas, los sueños. Vivo para pensarte, con la mente en blanco. Es cierto que guardo cada silencio que me regalas, cada suspiro que me lanzas, cada hora en la que me atraes. Soy capaz de cerrar los ojos y verte, respirar el mismo aire que tú respiras sin tener que respirar el mío. Mueren de frío mis sentimientos en el momento en que te marchas, y no necesitan saber qué vacíos se sentirían si tú no estuvieras conmigo.
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